Abril 1, 2015

Anécdotas del Vino

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http://courtneysdesign.net/tag/photography/ Por: Martin Arce.

El Vino,……es una de las cosas más civilizadas del mundo. (Ernest Hemingway)

Solo quien ha saboreado el néctar de un buen vino, disfrutando las sensaciones que produce esta ancestral bebida, encarna las palabras del autor “del Viejo y del mar”.

El vino registra una existencia de unos 8,000 años. Algunas fuentes vinculan la raíz del vocablo con el remoto Sanscrito, en la palabra VANA (amor) de la que también derivaría la palabra Venus, esta relación semántica se sostendría en la antigua creencia de sus virtudes afrodisiacas, tal vez por lo cual Eurípides, el poeta clásico griego diría, “Donde no hay vino, no hay Amor”.

Desde tiempos remotos el hombre afín de asegurar fuentes salubres de agua, encontró una placentera sustitución en las bebidas Espirituosas. La idea, compartida por diversas culturas, de que el vino es de origen divino proviene del hecho que fermenta por sí misma, ya que las levaduras del medio ambiente se adhieren a la piel del fruto (la cascara) y, al ser aplastado, mezcla el jugo y da inicio a la fermentación.

El calificativo de espirituoso, se deriva del vocablo latinos spiritus=soplo, alma, por lo que se asocia al vapor sutil y aromático que desprenden los vinos. Dando la imagen, que el espíritu se separaba del cuerpo ascendiendo a las alturas, de allí la frase: ” El vino te levanta el espíritu” por lo que el escritor uruguayo Eduardo Galeano, afirma “todos somos mortales, hasta el primer beso y la segunda copa de vino”

En la antigua Grecia, su trascendencia hizo que le asignaran una deidad, Dionisio dios del vino y el éxtasis. Pero el vino, no solo era placer, ya Hipócrates, padre de la medicina menciona su uso.
Los egipcios, lo llamaron lagrimas de Horus (dios con cabeza de pájaro) provendría de allí, el calificativo ornitológico para los individuos de escasa resistencia etílica.

Los hebreos, Según la Biblia, fue Noé quien reimplanto la Vid después del diluvio. Y es un Don incluido entre las bendiciones de Dios. El vino “regocija el corazón del hombre mortal”, pone al corazón de “humor alegre” (salmos).

Los Romanos, que desde su aparición en la historia con los licántropos mellizos Rómulo y Remo, emplearon el vino para embriagar a los familiares de las sabinas, ejecutando su famoso rapto y así balancear el género en la recién fundada Roma.
Roma remodeló la faz de la cultura occidental, dio un nuevo auge en la tecnología y conocimiento en la producción del vino, trascendiendo a nuevas regiones que se convertirían en grandes productores hasta la actualidad, como Francia, Alemania, España y Portugal.

“Ecce Hommo” He aquí el hombre, expresión que divide una era, el cristianismo, con Jesús, el vino alcanza un protagonismo litúrgico, desde el primer milagro en las bodas de canan, con la conversión del agua en vino, hasta su epilogo con la celebración de la eucaristía, la transustanciación simbólica en la sangre de Cristo, durante la última cena.

Es así que esta sacra bebida, nos ha acompañado a lo largo de nuestra existencia, en los momentos más significativos, un brindis sella en nuestros labios los recuerdos más sublimes y como reza el refrán de un viejo amigo argentino “Todos los poemas que se recuerdan nunca fueron escritos con una copa de agua”.

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